Nuevos Paradigmas de Gestión Pública






Mucho se ha dicho y escrito en torno al ocaso del modelo legal-racional burocrático frente al ascenso del modelo de gestión pública post burocrática.

Se ha indicado hasta la saciedad que la adopción de este último, y alguna de sus vertientes, ha traído consigo un cambio de paradigma en los modelos organizativos, así como  en la nueva forma de concebir al directivo público.

Sabemos que dicho cambio de paradigma fue el producto del  proceso de transición del Siglo XX al Siglo XXI, el cual generó una serie de transformaciones en los modelos organizativos públicos y en los propios modelos de gestión, pero  ¿comprendemos con exactitud en qué han consistido los mismos?

Para ilustrar un poco mejor la respuesta a esta interrogante, me permito hacer uso de parte del apoyo iconográfico que con motivo de mi formación en la Maestría en Gestión Pública de la Universidad Complutense de Madrid, recibiera de manos del Profesor José Manuel Canales, profesional al que respeto por su dedicación y preparación en temas relacionados con la administración pública y las ciencias políticas.

A continuación apreciados lectores, les presento el Cuadro No.1 en el cual se enumeran las principales características distintivas en los  modelos organizativos predominantes en cada período.

Siglo XX                                                     Siglo XXI

Caracterizado por:                                    Caracterizado Por:
  • Estabilidad                                       Cambio Permanente
  • Tamaño y escala                              Velocidad y Capacidad
  • Rigidez                                              Flexibilidad
  • Papel Motriz del Proceso                  Papel Motriz de los Resultados              
  • Integración Vertical                           Integración de los Resultados              
  • Consenso                                          Confrontación constructiva
  • Jerarquía                                            Dirección Ejercida desde el Interior
Luego de compartido el cuadro anterior podemos establecer una breve comparación entre el paradigma burocrático de administración pública que caracterizó gran parte del Siglo XX y el paradigma post-burocrático de gestión pública, cuya filosofía ha invadido la mayoría de los espacios públicos alrededor del mundo, para lo cual les presentaré el cuadro No 2 Comparación entre Paradigma Burocrático y Paradigma Post-burocrático de la Gestión Pública.

Paradigma Burocrático

Se centra en:
  • ·       Interés Público                                       
  • ·       Eficiencia                                                
  • ·       Administración                                                                                       
  • ·       Adhesión a las normas
  • ·       Especificación de funciones, autoridad  y estructura                           
  • ·       Justificar costes                                     
  • ·       Reforzar la responsabilidad personal          
  • ·       Impulsar sistemas administrativos          
Paradigma Post-burocrático
Se centra en:   
                                                                                                       
  • ·       Valor resultante para los ciudadanos
  • ·       Calidad y valor de las prestaciones
  • ·       Producción
  • ·       Adhesión a las normas
  • ·       Identificación de misión, servicios, clientes y resultados
  • ·       Crear valor
  • ·       Reforzar los mecanismos de control
  • ·       de resultados. Identificar y resolver problemas
  • ·       Mejora continua de los procesos
  • ·       Separación entre el servicio y el control
  • ·       Incrementar la capacidad de  elección del cliente.            
  • ·       Fomentar la acción colectiva
  • ·       Incentivar, medir y analizar resultados
  • ·       Favorecer la retroalimentación.

Reconocer que el modelo de gestión pública ha cambiado y diferenciar sus características con respecto al anterior modelo de administrar la cosa pública, nos permitirá reconocer las nuevas complejidades y exigencias que se ciernen sobre el directivo público en su labor diaria al frente de instituciones, direcciones, departamentos y diversos sectores de las administraciones públicas en general.

En un país como el nuestro, plagado de “tropicalidades” en la administración pública; hablar de fomentar la acción colectiva por encima de criterios políticos, de medición y evaluación de resultados en las acciones y políticas públicas, de transparencia y rendición de cuentas, entre otros requerimientos que plantea el cambio de modelo en la gestión pública, adquiere valor hoy más que nunca, aunque por momentos parezca el producto de una novela de ciencia ficción, más que el conjunto de objetivos alcanzables.

Sin lugar a dudas, la tarea de otorgarle un nivel gerencial, profesional y científico a la función directiva en las organizaciones públicas puede parecer una utopía académica irrealizable, sin embargo, soy del criterio de que para un país que se ha posicionado en los primeros lugares en los índices de competitividad mundial, esta tarea  pasa de ser una simple opción a convertirse en una inminente exigencia frente a la cual políticos, académicos, profesionales, ciudadanos, etc, debemos cerrar filas y procurar cada cual desde su ámbito de acción, contribuir a elevar el nivel del de las decisiones y acciones públicas en todas sus manifestaciones. 

Ahora bien, que acciones deben iniciarse y reforzarse para elevar el nivel de la administración pública en nuestro país? En esta línea de ideas, considero indispensable adoptar un modelo de gestión pública moderno y de alta gerencia que contemple:
  • La profesionalización y no la politización del talento humano en nuestras organizaciones públicas, entendiendo que si bien es sumamente difícil hablar de una despolitización total de las administraciones públicas, debemos apostar por un modelo de administración pública profesionalizado que privilegie la preparación, las habilidades, capacidades y buenas actitudes por encima de criterios de índole político partidista.
  • La incorporación del elemento cuantitativo en la toma de decisiones públicas, entendiendo que tan importante como los factores cualitativos, percepciones, intuición, actitudes en la toma de decisiones públicas, lo es el elemento cuantitativo, numérico, representado a través de indicadores y elementos de medición que nos permita cumplir con la máxima “ lo que es medible puede ser mejorado”.
  • Formar y capacitar permanentemente al talento humano existente en nuestras organizaciones públicas y seleccionar a expertos en los temas requeridos, entendiendo que así como nos parecería una locura contratar en una empresa privada a un especialista en botánica para labores financieras (a menos que además de botánico tuviese conocimientos y experiencia en finanzas), no debería ser viable contratar a una persona sin preparación para labores específicas en el ámbito público.
  • Garantizar la continuidad, frente a los vaivenes políticos y fallas del sistema, entendiendo que se resta competitividad a un país, repleto de instituciones públicas con personal removible y desechable, que justo en el momento en que logran ganar manejo y experiencia en su puesto, deben prepararse para ser despedidos por criterios políticos y no de desempeño.
  • Apostar no solo al cumplimiento estricto de la ley en la prestación del servicio público y la toma de decisiones públicas por parte del directivo, sino también al cumplimiento de la visión, misión, objetivos de la institución en el mapa productivo nacional” y el cumplimiento de resultados en el contexto económico del país, entendiendo para el caso particular de Panamá  que el mercado al que sirve y atiende, no es solo un mercado interno, sino externo, caracterizado por clientes internacionales de alto perfil acostumbrados a recibir elevados estándares de servicio y rendimiento (abanderamiento de buques, sociedades anónimas, fundaciones de interés privado, bienes raíces, etc.)
  • Incorporar el elemento ético a las decisiones directivas públicas, entendiendo que tan importante como un buen manejo de  la gestión operativa, estratégica y política para un gestor público, lo es la transparencia y credibilidad en su gestión.
  • Potenciar y premiar la innovación a nivel de instituciones, funcionarios y directivos públicos a fin de contar con ministros, jefes, directores y altos decisores públicos preparados para gestionar, generar iniciativas de acción y no solo administrar los recursos existentes, entendiendo que existen una gran cantidad de herramientas para crear sinergias y motivar acciones para el logro de determinados objetivos.
Un elevado perfil en los cuadros políticos y la incorporación de especialistas-no políticos en el sector público, así como la adopción de un modelo de gestión pública cónsono con las realidades del país, conferirá un importante valor agregado a la gestión de cualquier gobierno y hará comprender a los políticos, la importancia de incorporar este elemento en sus planes de gobierno, con la capacidad de inclinar la balanza en la intención y materialización del voto.

Principalmente si se tiene en cuenta que al ciudadano de a pie muy poco le importan las teorías administrativas, las ideologías políticas o los sentimentalismos partidistas, ya que lo que le interesa principalmente es la resolución de sus problemas cotidianos y la satisfacción de sus necesidades prioritarias de fondo/forma correcta y a nuestros clientes internacionales les interesa invertir sus capitales en países con instituciones sólidas, transparentes, eficientes, eficaces y comprometidas con el servicio que prestan.




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